Tantas veces he confiado en vosotros, tantas veces me habéis decepcionado que sinceramente no sé qué creer, porque con cada nueva decepción me voy ocultando un poco más bajo una coraza que hace algún tiempo creé para evitar que gente como vosotros me hiciese daño, y no sé si algún día esta serie de continuos golpes y zarandeos cesarán, creo que ya son suficientes las cicatrices y heridas cerradas en falso, ya basta de sentirme como un pañuelo usado, ¿no creéis que ya habéis exprimido todo lo que hay en mí? ¿Qué más queréis? Si de mí no queda más que el cuerpo que veis y una mente intentando escapar de él, ya no puedo dar más de mí mismo, todas mis ilusiones y mis fuerzas fueron robadas para alimentar vuestro gran ego, me he cansado de creer en vuestras palabras, ¿realmente os importo? Porque no lo demostráis.
Ya no me siento bienvenido ni a gusto en vuestra compañía, solíamos ser amigos y conocernos bien, solíamos ir juntos a cualquier parte, ser inseparables, pero ahora me hacéis sentir como un maldito error, como si no debiera estar vivo, como si yo fuera la causa de todo el mal que hay en vosotros, como si yo me imaginara esto que pasa, y estoy cada vez más hundido en vuestra miseria, y toda esta mierda se está convirtiendo en mi hogar, y yo sólo quiero escapar de vuestras manos y mentiras, palabras vacías en las que creo como un ciego en su perro guía, pero más tarde, cuando toco el suelo y choco contra los problemas y mi soledad, me doy cuenta de todo, se ve con más claridad.
Y subo escalando hasta llegar arriba para que luego me hundáis una vez más, y no puedo soportar ver que no me valoráis, que lo único que os importa es vosotros mismos, y que a pesar de todo sois tan mentirosos y falsos como todas esas personas a los que criticáis, ¿no veis que os habéis convertido en lo que más odiabais? Qué vais destrozando todo lo que se encuentre y aparezca en vuestro camino con tal de llegar a donde queréis… Y me jode saber que después de todo lo que hemos vivido, todo lo que os he dado, yo sólo sea un peón en vuestro gran juego de ajedrez, que prescindís de mí como si fuera un juguete roto del que ya os habéis cansado de jugar, y todo parece poco para vosotros.
Mis esfuerzos son mermados por vuestra incansable ignorancia, por mucho que grite, olvidáis que estoy ahí, y que existo también cuando no me necesitáis. Me pregunto si alguna vez os habéis dado cuenta de lo que siento, de todo esto que me come por dentro hasta no dejar nada. No es bonita la forma en la que me tratáis, no es bonito sentirse tan fuera de lugar, y aunque me estéis haciendo todo esto, no me doy por vencido, me siento inútil… No os deseo nada malo, pero tampoco nada bueno.