lunes, 13 de febrero de 2012

- Helpless -

 Llegas a un punto en el que crees que los demás llevan razón, que eres tú el error, que tú estás mal y deberías cambiar y piensas que no eres lo bastante bueno, y piensas en todos esos complejos y te sientes inferior, vuelves a recordar aquel invierno, cuando hiciste todas esas cosas de las que te arrepientes pero que, en ese momento, harías sin dudar.

 Y después vienen y dicen que no pasa nada, te hacen creer que volverá a ser como antes, pero de nuevo te decepcionan, y lloras, de rabia e impotencia, y te ahogas en tus propias lágrimas, y recuerdas todas sus promesas, que ahora están más que rotas, y gritas buscando el más absoluto silencio, incluso en tu mente, y pones la música a todo volumen deseando que no te deje ni pensar, pero piensas más y más, y te deshaces mientras cantas tus penas, recompones todos tus pedazos para no mostrarte débil, como eres, y finges ser fuerte, aunque sea mentira, aunque el peso pueda más y no te deje ni si quiera andar, aunque te estés enterrando bajo mentiras, complejos y recuerdos, mientras todo sigue derrumbándose.

 Oyes a tu corazón pidiendo un respiro porque ya no puede aguantar tanta presión, y deseas que éste dejase de latir, deseas que esta pesadilla acabe, deseas dejar de sentir, volver a ser el de antes, y reúnes todas tus fuerzas y caminas hacia delante, tropiezas con tu orgullo y te caes, te comes tus palabras y de nuevo pides perdón cuando realmente no eres tú el error, cuando no tienes la culpa, pero ellos te hacen sentir lo contario, y sigues andando conteniendo las lágrimas, aumentando las ganas de mandarlo todo al diablo a cada paso que das, y entonces explotas, lo dices todo y te arrepientes por decir lo que realmente querías decir, por decir lo que sientes.

 Y sales corriendo a toda velocidad, chocándote por el camino con todos esos fantasmas del pasado, recuerdos recientes y lejanos, y caes, y no encuentras la luz, y luchas a ciegas contra ti mismo, contra tu soledad, y yace una batalla en tu pecho, y buscas un poco de consuelo escribiendo, dejando escapar sentimientos a través de las palabras y sus huecos, vacíos y llenos al mismo tiempo, estás bien durante un momento, pero vuelven los pensamientos, como un martillo dando golpes, entonces te tumbas, y dejas que el tiempo pase deseando fuertemente que todo cambiase, sintiéndote desesperado, indefenso, inútil...

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